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29/12/2009. Agricultura,Subtropicales
Asaja Málaga denuncia una vez más robos en el campo

Desesperación. Es la palabra que define el sentir de los agricultores malagueños. Una vez más, varios productores se han acercado hasta la oficina de ASAJA Málaga para dar a conocer nuevos asaltos, que se han saldado con el robo de otros 10.000 kilos de aguacates en la zona oriental de la provincia.

Manuel Gil Moreno, un agricultor que tiene sus cultivos de tropicales a dos kilómetros de Vélez Málaga, entre esta localidad y El Trapiche, presentó ayer su tercera denuncia en lo que va de campaña. Los ladrones ya se han hecho con más de 3.000 kilos de aguacates, lo que, traducido a euros, puede llegar a rondar los 5.000 euros. “Los aguacates se venden bien en las subastas y corridas de frutas. El precio puede oscilar entre 1,40 y 1,70 euros el kilo, así que el destrozo que me han hecho es enorme”, expone.

Este agricultor, curtido en robos, vigila todas las noches sus cultivos. Refugiado en una furgoneta, merodea por la zona hasta las tres o cuatro de la mañana. A modo de detective, busca pesquisas que faciliten el trabajo a las fuerzas de seguridad: movimientos extraños, pandillas sospechosas, coches que despiertan inseguridad… “Pero casualmente, nunca hemos visto a ninguna autoridad dando vueltas por la zona. Nunca nadie me ha pedido la documentación”, explica al tiempo que recuerda que el año pasado consiguió cazar a un caco porque el coche en el que escapaba se quedó atascado en un camino. “Pero no le pasó nada. Lo denuncié, fuimos a juicio, pero como sólo llevaba en ese momento cincuenta kilos, salió igual que entró. Esta situación es desesperante, aburre a cualquiera”, lamenta Gil Moreno.

El último robo lo sufrió el viernes por la noche. La fuerte lluvia y el viento hicieron que esa noche tan desapacible se quedara en su casa en lugar de patrullar por el campo: “Pensé que nadie iría a robar con ese temporal, pero está claro que me equivoqué. Cuando llegué por la mañana me habían quitado otros mil kilos”.

Otra agricultora de la zona ha acudido esta mañana a ASAJA Málaga para mostrar a los técnicos de la asociación la denuncia que ha puesto tras comprobar cómo el domingo le robaron más de 5.000 kilos de aguacates. Pero los ladrones que se colaron en su finca se tomaron la tarea con tranquilidad. Buena muestra de ellos son las latas de refresco, las bolas de papel de aluminio, las cuerdas y los sacos que se dejaron en su explotación, situada en el término municipal de Triana de Vélez. Por lo visto, hasta se tomaron su tiempo para cenar. Las pérdidas económicas rondan los 7.000 euros, cantidad a la que hay que sumar la reparación de las puertas de acceso y las alambradas.

Según esta agricultora, los ladrones sabían perfectamente lo que estaban robando: “Se han llevado los aguacates de la variedad Hass, los rugosos. Los demás ni los han tocado”, relata al tiempo que muestra su temor antes posibles hurtos. “Esto es una desgracia, una pena. Te pasas todo el año alimentando el fruto y luego te lo quitan. Los aguacates pueden estar en el árbol hasta marzo, pero ahora nos veremos obligados a recoger los que nos quedan a todo prisa porque no podemos arriesgarnos a que nos roben los demás”, teme.

Ante estos hechos, ASAJA Málaga no puede más que reiterar que se vigilen los puestos de venta ilegal en los que se trapichea con la mercancía robada y pide con insistencia que cualquier sospecha se comunique a las autoridades competentes. Y, por supuesto, solicita mayor presencia de la Guardia Civil en el campo.

En este sentido, el secretario general de la asociación agraria, Carlos Blázquez, desea agradecer a la Guardia Civil el reciente desmantelamiento de una banda que asaltaba de forma continua cortijos en Málaga, Córdoba y Cádiz y que se ha saldado con la detención de nueve personas, tres de los cuales residían en la localidad malagueña de Mollina. Carlos Blázquez desea que este hecho no sea un acontecimiento aislado y que a lo largo del año 2010 se ponga freno a la ingente oleada de robos que azota al campo malagueño.


23/12/2009. Agricultura,Ganadería
Balance agrario 2009 en Málaga

El año que se cierra ha dejado un regusto amargo. Los agricultores y ganaderos gritan SOS desde hace meses, pero las distintas administraciones han hecho oídos sordos a sus peticiones. El sector primario se ha convertido en una patata caliente y nadie se quiere quemar. Es más, los agricultores han tenido incluso que oír que el campo sortea la crisis con más soltura que otro sectores. Pero nada más lejos de la realidad: los datos del balance del año 2009 demuestran que las reiteradas quejas del sector están amparadas en unas cuentas que no cuadran.

La producción final agrícola en Málaga ha caído un 25,69% y la producción ganadera un 4,70%. Por tanto, la producción final agraria ha sufrido un descenso del 21%, con una facturación que apenas llega a los 600 millones de euros. El resultado es mucho más desolador si partimos de la base que estos datos se están comparando con otros –los del 2008- que ya fueron pésimos.

Según los datos que ha recopilado ASAJA Málaga, la inmensa mayoría de los sectores están inmersos en una crisis sin precedentes. Los precios por los suelos, como los de hace veinte años, y los costes por la nubes.

El agricultor ha convivido desde siempre con climatologías poco favorables, oscilaciones entre la oferta y la demanda del mercado, plagas a las que hacer frente y un sinfín de obstáculos en la carrera de la producción. Pero este año parece que una extraña alianza ha unido todos esos efectos adversos, salpicando a todas y cada una de las producciones. Los únicos agricultores que parecen vacunados contra el virus de la crisis son aquellos que miran a La Axarquía, con tierras cultivadas de aguacates y mangos que viven una realidad diferente.

Si nos fijamos en sectores tan importantes en nuestra provincia como el olivar, el descalabro es aplastante: la facturación ha caído nada menos que un 49,88%, con 88,80 millones de euros. El sector pidió a Bruselas que activase el almacenamiento privado, como una medida a la desesperada para poder salvar el año. Algo que no ha ocurrido.


El sector hortícola no ha salido mejor parado. Ha facturado 169,98 millones de euros, un 21,98% menos que el año pasado. La huerta de Málaga ha estado prácticamente sin precio todo el año: los calabacines, los pimientos, los pepinos, las berenjenas… han soportado un ejercicio de precios irrisorios.

Y por si fuera poco, el sector del tomate ha estado en jaque por la “tuta absoluta”, una plaga que trae de cabeza a los productores y que les ha hecho perder 18 millones de euros, es decir, un 27% de la facturación con respecto a la del año pasado. Cabe recordar además que este sector sufre en primera persona la amenaza directa de Marruecos.

Los tubérculos han caído también un 33,82% y la patata, por ejemplo, ha pasado de facturar 18 millones de euros a 11,4.

La caída libre de los frutos secos es otro disparate: se ha perdido un 49,72% de la facturación. La competencia de la almendra californiana ha hecho estragos en la autóctona. Y, en cuanto a la castaña, el destrozo no hay que buscarlo esta vez fuera de nuestras fronteras. Un pertinaz calor durante todo el otoño ha impedido que la campaña se desarrollase con normalidad. Así, los malagueños han degustado las pocas castañas que se han recogido –la mitad que en un año normal- en tirantes.

Los cítricos del Guadalhorce tampoco traen buenas noticias. Las 10.000 hectáreas de naranjas, mandarinas y limones han producido un total de 191.000 toneladas de frutos, lo que traducido a euros, supone unos 30 millones. El descenso respecto al 2008, que fue catastrófico, es del 27%.

El viñedo ha resistido algo mejor la crisis y la caída se sitúa en un 12%. Y los cultivos herbáceos han descendido un 0,98%.

Así las cosas, el único dato positivo lo encontramos en los frutos tropicales, con una subida del 12%. El sector del aguacate ha producido 46.000 toneladas de frutos, lo que supone una facturación de 62 millones de euros. Las 2.800 hectáreas de mango, con una producción de 10.500 toneladas, aportan 11,5 millones.

Y si los datos agrícolas no aportan ninguna alegría, los ganaderos ponen de manifiesto que el sector pierde fuerza en nuestra provincia. Este año ha caído un 4,70%, pero arrastra un varapalo que no le deja levantar cabeza.

Si nos centramos en el vacuno de leche, se aprecia que cae la cabaña, la producción y el precio. La palabra ruina parece hecha a medida para el sector. La crisis tampoco favorece a los ibéricos y en cuanto al ovino y caprino, los ganaderos siguen un año más produciendo a pérdidas por los costes tan elevados a los que tienen que hacer frente. La subida del cereal hace dos años repercutió de inmediato en un aumento del precio de los piensos. Pero, paradójicamente, el cereal ha caído y, sin embargo, el precio de los piensos no acompaña esa bajada.

Al balance agrario del año 2009 habría que añadir otra casilla bajo el epígrafe “ladrones”. Y es que a las pérdidas continuadas en todos los sectores, los agricultores y ganaderos de Málaga han de sumar aquellas que está padeciendo por la incesante oleada de robos y asaltos en todas las comarcas de la provincia.


16/12/2009. Agricultura,Olivar,Subtropicales
La inseguridad en el campo se vuelve insostenible: roban más de 12.000 kilos de aguacates y 10.000 de aceitunas esta semana

La inseguridad en el campo malagueño se ha vuelto insostenible, la oleada de robos se recrudece y los agricultores ya no saben qué puerta golpear para ser escuchados.

El año 2009 comenzó mal, pero termina aún mucho peor. La Asociación Agraria de Jóvenes Agricultores (ASAJA) de Málaga lleva todo el año denunciando la terrible oleada de robos que asola el campo malagueño, ha mantenido varias reuniones con el subdelegado del Gobierno en la provincia para solicitar que se extremen las medidas de seguridad en el medio rural y ha reiterado la necesidad de vigilar sin descanso los puestos ilegales en los que se trapichea con la mercancía robada. Pero la situación, lejos de aliviarse, parece que empeora cada día.

Así, en las últimas 48 horas, la oficina de ASAJA en Vélez Málaga ha recibido la denuncia de tres agricultores a los que les han robado más de 12.000 kilos de aguacates. “Ayer le robaron a un socio 5.000 kilos. Y hoy han venido otros dos. A uno de ellos le han quitado 4.000 kilos y a otros 3.000. Están desesperados”, comenta Benjamín Faulí, técnico de Frutas y Hortalizas.

Un kilo de aguacates se vende a 1,20 euros, por lo que la mercancía robada asciende a unos 14.500 euros. “Estos frutos se llevan a determinadas alhóndigas y fruterías y nadie mira la procedencia porque sale más barato”, añade Faulí.

Tampoco nadie debe ver cómo se arrancan de los árboles de la Axarquía toneladas y toneladas de estos frutos tropicales. Los cacos asaltan las explotaciones sin el menor reparo y cargan decenas de furgonetas.

Al otro lado de la provincia, en la Comarca Norte, las cosas no han ido mejor esta semana. En los últimos días los ladrones han birlado más de 10.000 kilos de aceitunas, que se suman a los otros tantos que ya llevan robados desde que se inició la campaña. “La oleada de robos es tremenda, en apenas unos días han arrasado de lado a lado de la provincia. Y eso que sólo hablamos de las denuncias que nos llegan a nosotros”, añade Carlos Blázquez, secretario general de ASAJA.

El kilo de aceituna ronda los 30 céntimos de euros, por lo que el montante asciende a unos 3.000 euros. Hay que sumar los destrozos que ocasionan y, sobre todo, la sensación generalizada de inseguridad que se está instalando en el campo. “Lo cierto es que ya no sabemos qué decir a nuestros agricultores. Esta misma mañana hemos tenido conocimiento de que han robado, por segunda vez, un transformador a un socio nuestro. Y cada uno de ellos está valorado en unos 4.000 euros. Hablamos de cantidades más que importantes”, añade Blázquez.

Al menos, el tiempo ha concedido hoy una buena noticia a los agricultores y ganaderos: las primeras gotas beneficiarán a todos los cultivos sin excepción. Sólo queda esperar que, esta vez, las lluvias sean generosas.




25/11/2009. Agricultura
Asaja Málaga se ha reunido hoy con el subdelegado del Gobierno para pedir protección para el campo malagueño

Representantes de la Asociación Agraria de Jóvenes Agricultores (ASAJA) de Málaga se han reunido esta mañana con el subdelegado del Gobierno, Hilario López Luna, para pedir protección para el campo malagueño.

Como se recordará, la asociación agraria lleva meses denunciando el aumento alarmante de robos que se están produciendo en todas las comarcas malagueñas. Los agricultores y ganaderos de la provincia han convivido desde siempre con pequeños hurtos, pero en los últimos meses las cuadrillas de ladrones han intensificado sus acciones y han sembrado de inseguridad el campo.

“El campo está atravesando una de las peores crisis que se recuerdan en los últimos veinte años, prueba de ello es la multitudinaria manifestación que recorrió el pasado sábado las calles de Madrid y a la que se sumaron más de 3.000 agricultores malagueños. Y, ahora, a este hundimiento generalizado de precios hay que unir este año el robo masivo de todo tipo de productos. Es la puntilla a un año catastrófico”, expone el secretario general de ASAJA Málaga, Carlos Blázquez.

Si se habla de aceitunas, los cacos se han hecho con toneladas de ellas a lo largo de esta campaña. Los frutos tropicales, cultivados fundamentalmente en la zona de la Axarquía, han sido objetivo de los ladrones, que hacían barricadas al inicio de los caminos para impedir el paso a los productores y para poder huir con mayor facilidad. Y de los mangos, robaban sus púas para su posterior venta en los viveros ilegales. Y qué decir del ganado: cerdos y borregos desaparecidos de multitud de explotaciones. Los aperos de labranza, los sistemas de regadíos, los transformadores…

El campo, un tesoro a la intemperie

Los ladrones han encontrado en el campo malagueño un auténtico tesoro. Y, encima, muchos de ellos salen impunes, bien porque los agricultores ya están desesperados y creen que no merece la pena perder el tiempo en denunciar, o bien porque las denuncias se tramitan como falta y no como delito, por lo que las consecuencias para el ladrón son mínimas.

El caso es que nuestra oficina se hace eco casi a diario de los numerosos incidentes que viven nuestros socios. Ahora que acaba de dar comienzo en nuestra provincia la campaña de aceituna de molino, los ladrones han encontrado un nuevo y goloso botín: las máquinas vibradoras que zarandean las ramas de los olivos y las manos mecánicas portátiles.

Sin ir más lejos, esta misma mañana hemos conocido el testimonio de una agricultora a quien le robaron el lunes cinco máquinas: “Lo que más susto nos ha dado es que nos hemos sentido espiados, porque el robo se produjo en el momento en el que estábamos llevando las aceitunas a la cooperativa. En apenas un rato, saltaron una tapia de más de cuatro metros de altura, cogieron las máquinas y se fueron tan tranquilos. Dos ellas no tienen ni diez días”, comenta esta agricultora de Antequera, que valora el robo en unos 10.000 euros. “Estamos asustados, porque el nuestro no ha sido un caso aislado, cada día estamos peor”, añade.

Los productores, además de asumir los gastos ocasionados por los robos, temen por cosechas venideras, ya que los ladrones destrozan, en muchos casos, las ramas de los árboles. Este cúmulo de circunstancias ha obligado a muchos de ellos a vigilar sus propias cosechas, y hay quien incluso ha hecho noches de guardia en el campo, con el riesgo que ello conlleva.

Los representantes de ASAJA Málaga han expuesto los problemas de inseguridad al subdelegado, quien ha manifestado que se intensificarán las medidas de vigilancia no solo en el campo, sino también en los puestos de compra de aceituna ahora que se ha iniciado la campaña. “Asimismo, el subdelegado nos ha pedido encarecidamente que animemos a nuestros socios a presentar denuncias de los robos por pequeños que éstos sean y por tediosa que resulte la burocracia en estos casos”, apunta el secretario general de la asociación.

05/11/2009. Agricultura,Subtropicales
Los ladrones hacen barricadas al inicio de caminos para obligar a los agricultores a bajar del coche y ganar tiempo en la huída

Cada vez más “profesionales”. Los cacos del campo perfeccionan sus técnicas de robo. Saben que los agricultores están alerta, atentos a cualquier coche sospechoso que circule por los alrededores, pendientes de movimientos extraños que despierten inquietud. Por eso, exprimen la imaginación y se buscan fórmulas para robar con tranquilidad.

Según ha sabido ASAJA en su delegación de Vélez-Málaga, los ladrones que merodean estos días por la Axarquía en busca de frutos tropicales preparan pequeñas barricadas con piedras al inicio de los caminos rurales. Así, los agricultores que quieren acceder a sus explotaciones no tienen más remedio que bajarse del coche y entretenerse un buen rato en retirar las piedras que obstruyen el paso a los vehículos. Este hecho es suficiente para que los ladrones escuchen el ruido de los motores y ganen tiempo para salir corriendo hacia otro lado sin ser vistos. Cuando los agricultores llegan a su casa, el destrozo está servido.

“Son muchos los agricultores que nos han venido contando estos días lo que está sucediendo a pie de campo. Es increíble. El otro día, en un rato, le robaron a un socio más de 700 kilos de aguacates. Otro socio, que prefiere no dar nombre, duerme en su finca desde hace días y hace guardia para proteger sus aguacates, porque con el cuidado que necesitan no está dispuesto a que ahora venga cualquiera a llevárselos”, comenta Benjamín Faulí, técnico de Frutas y Hortalizas de ASAJA Málaga.

A pesar de que la asociación agraria insta a los agricultores a denunciar cualquier robo, los productores de Málaga se muestran reacios y desconfían de la utilidad de las denuncias. Saben que los ladrones le han buscado la vuelta a la ley y que si roban productos por valor de menos de 400 euros quedan prácticamente impunes, puesto que el hecho se tramita como falta y no como delito. Están desencantados y la sensación de inseguridad crece entre ellos.

Y no es para menos. Este año el campo malagueño se ha visto salpicado de continuos sobresaltos. Los ladrones no han mostrado escrúpulos a la hora de llevar a cabo sus hurtos y no han desechado ninguna oportunidad: lo mismo han robado aceitunas, ganado, frutos tropicales, aperos de labranza, cableado de los sistemas de riego... Cualquier producto de cualquier de comarca vale un buen botín.

ASAJA Málaga lleva tiempo denunciando los robos, pidiendo más vigilancia en el campo y, sobre todo, solicitando que se controlen los puestos de ventas ilegales. Cortando la cadena por el último eslabón se solucionarían muchos problemas, porque si los ladrones no pudiesen vender la mercancía robada no atracarían a los agricultores de semejante manera. Pero la vigilancia no llega y los agricultores se las ven y se las desean para proteger sus cultivos.


29/10/2009. Agricultura,Olivar
La campaña de aceituna de mesa en Málaga finaliza con precios ruinosos para el agricultor

La campaña de aceituna de mesa roza su fin y lo hace con un balance de precios ruinosos para el agricultor: “Los precios comenzaron ya muy bajos, a 36 céntimos de euro el kilo, han seguido cayendo hasta los 33 céntimos, aunque la realidad es que han sido todavía mucho más bajos”, comenta Baldomero Bellido, técnico de ASAJA Málaga en Antequera. Según recuerda, hace tan sólo dos años que los agricultores recibían 57 céntimos de euros por un kilo.

El motivo del brusco descenso de los precios hay que encontrarlo en un cúmulo de circunstancias. Por un lado, la crisis ha hecho que se merme el consumo nacional de este producto. Por otro lado, el elevado stock de la campaña anterior y, en tercer lugar, el tamaño del fruto. Este año, el tiempo no ha acompañado y la escasez de agua ha hecho que el fruto no engorde lo suficiente o bien, que se haya arrugado antes de su recolección. Así, gran parte de la cosecha se ha ido por las perdigoneras, como se llama al fruto pequeño. “Esta parte se ha pagado a 12 céntimos de euros”, añade el técnico.

A pesar de este bajo precio, en nuestra provincia se ha recogido gran cantidad de aceituna de la variedad Hojiblanca. Las cooperativas han asegurado a la asociación agraria que han llenado sus plantas, por lo que la producción final en Málaga se estima en unos 49 millones de kilos.

Y de nuestra variedad aloreña, con su recién estrenada denominación de origen, la cosecha ha sido “aceptable” y ha rondado los 8 millones de kilos.

La recolección, en general, se ha llevado a cabo este año sin incidencias destacables, ya que apenas ha habido días de lluvias que hayan frenado la recogida.

Lo que un año más hay que lamentar, explica el técnico de ASAJA Málaga, es la proliferación de robos de aceituna en el campo. Los ladrones le han buscado la vuelta a la legislación y ya saben que si lo robado tiene un valor inferior a 400 euros, se tramita como falta en vez de como delito. Y, entonces, quedan impunes. “Y como los productos del campo este año no tienen casi precio, los ladrones se llevan montones de aceituna sin que pase nada”, añade el técnico, al tiempo que comenta que la inseguridad en el campo es cada vez más palpable.

A nivel nacional

En cuanto a variedades, a nivel nacional, se ha confirmado la bajada de producción de aceituna Manzanilla: se esperaban 150 millones de kilos y la cifra final, debido a la falta de lluvias en la zona principalmente del Aljarafe sevillano, puede que sea incluso algo inferior.

De la variedad Hojiblanca se esperaban unos 180 millones de kilos, pero puede que la estimación se haya superado ligeramente hasta situarse en 195 millones de kilos.

De las variedades extremeñas, la cosecha de Cacereña es algo inferior a la esperada y la Carrasqueña algo superior, aunque de ella aún no conocemos datos fiables. Con estos datos, “podemos estimar que la cosecha final rondará los 470 millones de kilos, algo inferior a los 480 millones de kilos que esperábamos”, puntualiza Bellido a la vez que anima al sector a llevar a cabo acciones de promoción que ayuden a incrementar el consumo de este producto.


30/07/2009. Agricultura,Subtropicales
Asaja Málaga denuncia el robo masivo de púas de mango para vender en viveros ilegales

El año 2009 está siendo especialmente duro para el campo malagueño. Al derrumbe generalizado de los precios de todos los productos agrícolas y ganaderos se suma el aumento masivo de robos. Si hasta ahora, los ladrones se hacían con grandes botines de aceitunas, castañas, aguacates, aperos de labranza y hasta maquinaria agrícola, ahora cunde una nueva moda entre los cacos de La Axarquía: las púas de mango. Así lo han denunciado en la oficina de ASAJA en Vélez- Málaga numerosos socios, hartos de ver cómo los hurtos en el campo quedan impunes.

¿Y qué consiguen los ladrones con cortar ramas de los mangos? Pues, como en casi todo, hay un mercado negro que hace su agosto. Los ladrones roban las ramas y las venden en viveros ilegales, que las utilizan para injertos. Cada ramita la venden más o menos a un euro. “Es imposible saber cuántas púas de mango se ha robado en los últimos días, ni el valor que alcanzan, pero muchísimos agricultores se están viendo afectados desde el pasado mes de junio”, comenta Benjamín Faulí, técnico de Frutas y Hortalizas de la asociación agraria.

Y es más, los ladrones no sólo destrozan los árboles, sino que además dejan al agricultor sin producción para el año que viene, ya que quitan las ramas que producirán en la siguiente campaña. A este daño, que ya es mucho, hay que sumar la posible proliferación de enfermedades que estos hechos pueden acarrear, ya que los cortes y los injertos se hacen sin control fitosanitario alguno. “Los injertos tienen su técnica, es preciso utilizar instrumentos previamente desinfectados con lejía al 1% para que no se transmita la infección, pero cualquiera sabe cómo lo hacen los rateros y los viveros ilegales”, añade Faulí, quien insiste en que la mejor manera de cortar los robos es que los viveros ilegales se queden sin clientes. “Es preciso que todo el mundo compre su planta en viveristas autorizados y legalizados, que tienen sus plantas madre y el control correcto del proceso”, puntualiza.

Ante situaciones como estas cabe recordar que la malformación del mango se transmite por injertos, instrumentos de poda, ropa y calzado, etc, “por lo que todas las precauciones que se tomen en este sentido son pocas”.

Como se sabe, la Axarquía es una zona privilegiada para el cultivo de mango y cuenta con una superficie de 2.600 hectáreas, que producen una media de 10.000 toneladas de este fruto tropical, unas cifras que el año pasado dejaron en la provincia una facturación de unos 11 millones de euros.

Para este año, augura Faulí, se espera una excelente cosecha, que se iniciará el próximo mes con las variedades más tempranas.

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